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“Si no disfrutas con lo que haces, no tiene sentido hacerlo” |
Hace solamente 4 años que practicas skeleton… ¿Cómo empezó todo?
Yo quería ser futbolista, después me pasé al atletismo… hasta que un día conocí a un chico que me habló del boxley, como en la película Elegidos para el Triunfo. Investigué, pero el material era muy caro, así que me decanté por el skeleton. El skeleton me permitía aprovechar mi preparación física (tienes que correr) y además es más seguro que el boxley (estadísticamente hay menos lesionados). Y así empezó todo.
Es más seguro que el boxley, pero sigue siendo peligroso… ¿Qué piensa tu familia que practiques el skeleton?
Al principio alucinaron. Yo creo que la clave ha sido que he ido evolucionando, han visto que me lo tomaba en serio.
Claro, y seguro que te apoyan siempre…
Sí. Al principio mi padre me dejó dinero para que pudiera comprarme el material que necesitaba (¡se lo devolví todo eh!). La experiencia más bonita con mi familia ha sido en los Juegos Olímpicos de Vancouver, ¡éramos 13 personas de mi familia allí! Lo mejor fue poder compartir aquellos momentos con ellos. Siempre me apoyan, pero evidentemente también sufren.
| “El deporte te aporta los valores de superación personal y esfuerzo” |
¿Qué tal con los compañeros de skeleton en Vancounver?
Muy bien, ha sido una de las partes más bonitas de asistir a las Olimpiadas. Desde noviembre a febrero hemos estado compitiendo en un país diferente cada semana, con lo que acabas haciendo buenas relaciones.
Una de las cosas que me impactó el primer día fueron los vestuarios. ¡Son mixtos y todo el mundo se queda en ropa interior! (risas)
Aquí nadie está acostumbrado a vestuarios mixtos…
¡Claro! Pero bueno, a pesar del shock inicial con el "momento vestuario", acabas teniendo buena relación con todos, nos ayudamos mútuamente, nos pasamos información sobre cómo cogernos las curvas… nos llevamos muy bien. Hay 3 competiciones: La Copa del Mundo, La Copa Intercontinental y la Copa de Europa; después de esta última, siempre hay una fiesta… y bueno, ya te imaginas… (risas)
| “Hacer skeleton es como pintar un cuadro. Tienes que ser creativo.” |
¿Hay mucha competitividad en el skeleton?
En La Copa del Mundo sí, porque cualquier detalle marca la diferencia. Los alemanes, por ejemplo, llevan seguratas y rodean el trineo para que no te puedas fijar en los detalles ni hacer fotos. ¡Como en la Fórmula 1! ¡A mi me han llegado a engañar con la información de las curvas! Una vez me dijeron que tenía que ir por la izquierda, cuando tenía que ir por la derecha… ¡y terminé con todo el brazo quemado! Tienes que vigilar con estas cosas y saber en quién puedes confiar. Es un deporte muy creativo, aunque parezca mentira. Vas a 150km/h pero hay muchas cosas que tienes que decidir en milésimas de segundo, con lo que tienes mucha presión encima. Te tienes que dejar llevar por las impresiones y ser un poco artista para saber cómo lo tienes que hacer. Es como pintar un cuadro.
¿Cómo ha cambiado tu vida a raíz de los Juegos Olímpicos?
Llevaré esta etiqueta toda la vida, para lo bueno y para lo malo. También supone mucha responsabilidad, porque eres el embajador de este deporte, y debes divulgarlo. Pero lo más importante para mi a sido a nivel personal, el esfuerzo que he tenido que hacer en los últimos 4 años. Ha habido momentos muy duros: he pasado 2 veces por el quirófano, he tenido que viajar mucho solo, en coche, cocinar en camping gas, cambiarme ruedas del coche… ser capaz de hacer todas estas cosas por mi solo me ha hecho madurar como persona y como deportista. Además, he tenido la oportunidad de viajar por muchos países. Aunque solamente tenga un día libre en cada uno de ellos, tengo la obligación moral de visitar los lugares por donde paso.
Te formas como deportista y como persona…
Sí, exacto. Cuando fui a Utah, por ejemplo, fui a ver los mormones. Os lo recomiendo. Es una experiencia increíble.
“Estados Unidos tiene 1 millón de $ para el skeleton, pero aquí no tenemos ni para pagar a los entrenadores.” |
¿Qué planes tienes a corto plazo?
Encontrar patrocinadores. Entre otras cosas, para que mis entrenadores no trabajen por amor al arte. Si quiero estar entre los 20 mejores, tengo que profesionalizar más los entrenamientos y tener un proyecto competitivo. Estados Unidos tiene un presupuesto de 1 millón de dólares para el skeleton, mientras que yo no puedo pagar ni a los entrenadores. Este año lo he pasado muy mal. Tenía un entrenador de hielo, que lo compartía con 5 países más, y lo pagaba la Federación Internacional; dos días antes de las dos últimas Copas del Mundo me llamó y me dijo que no podía acompañarme, con lo que me tuve que ir solo, con los 30 mejores del mundo. Si me hubiera pasado algo, nadie se hubiera enterado de nada… Así no se puede competir, así que ahora es el momento de cambiar todas estas cosas. Pero sobretodo, lo que quiero es disfrutar.
El skeleton no es un deporte muy popular, así que no te debe dar suficientes ingresos para vivir…
Efectivamente. No puedo vivir del skeleton. Los ingresos que me da el skeleton son para mis gastos fijos, como el teléfono. Así que en el tiempo que me deja el skeleton y la carrera (estoy estudiando INEF, solamente me quedan 2 asignaturas), busco trabajos puntuales que me den ingresos: monitor, limpiar piscinas, taxista para gente cercana… ¡es economía de supervivencia! Incluso he llegado a hacer de actor extra! (risas) No puedo coger ningún trabajo fijo, porque me tengo que ir de viaje muy a menudo.
Y a raíz de no ser un deporte popular, no hay muchas instalaciones en las que entrenarte…
Exacto, y nos las tenemos que ingeniar para poder entrenar. Yo tengo dos entrenadores. Con Sebas hago la parte física y con Bernat hago la técnica. Él ha creado un casco especial: a partir de un casco de paleta, le ha quitado la parte interna y añadido un cordón donde cuelgan unas pesas. Con este casco, me estiro boca abajo en un soporte alto, con las pesas hacia abajo, y ejercito el cuello. En la pista de hielo, por ejemplo, que solamente hace 50 metros, no tengo suficiente espacio para frenar; entonces, ponemos una colchoneta debajo del trineo y de esa manera podemos correr. Otro ejemplo es en la playa: con un bodyboat, una tabla de surf más corta, corro en paralelo a las olas y me tiro como si fuera el trineo, etc. siempre intentamos buscar soluciones para poder simular la pista de skeleton.
¿Entrenas cada día?
Bueno, ahora estoy de vacaciones… (risas) pero si es época de entrenamientos, casi cada día. Pero lo importante no es la cantidad de horas que entrenamos, sino la calidad. Por ejemplo, las sesiones con el psicólogo son muy importantes, para poder ejercitar tu mente y desarrollar las capacidades mentales adecuadas para soportar toda la presión que tienes cuando bajas por la pista.
¿Qué tipo de presión?
Cuando llego a la línea de meta, tengo que apuntar todos los detalles de las curvas. Necesito tener una capacidad de visualización muy importante, que solamente se consigue ejercitando la mente.
¿Cómo te ves de aquí unos años?
Hay dos opciones: una es seguir con el skeleton, que es lo que me gusta, y mejorar; y otra es dejar el skeleton y dedicarme a otra cosa. Pero a mi me gusta la competitividad, los objetivos y superarme cada día; por ello no podría estar los siguientes 4 o 8 años participando en las Olimpiadas y quedando el número 28 o 29. Solamente seguiría si pudiera superarme. En cuanto a edad, tengo tiempo a nivel profesional. Pero a nivel personal es más difícil, porque me plantaría con casi 40 años y difícilmente tendría una familia, y ninguna empresa me querría contratar porque no tendría experiencia, a pesar de haber estado en 3 Juegos Olímpicos.
¡Pero lo tuyo es el deporte vamos!
Sí, además el deporte te aporta unos valores que no se te inculcan con otras actividades. El esfuerzo, las ganas de superarte a ti mismo, la competitividad, los objetivos… cada vez más, las nuevas generaciones tienen menos espíritu de superación.
Tienes unos valores muy claros y los sabes transmitir muy bien, Ander.
Estoy muy contento con la imagen que están dando de mi los medios de comunicación, porque reflejan el esfuerzo que supone el skeleton en el España. Todo el esfuerzo hecho en los 4 años previos a los Juegos Olímpicos han sido mucho más importantes a nivel personal que los Juegos en sí. Hay muchísimo trabajo detrás.
Muchísimas gracias Ander por haber venido. Esperamos que consigas todos tus sueños y mantengas tus valores tan claros.
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